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Bancos de tiempo: confiando, compartiendo y creando una sociedad en red

Si ahora mismo preguntamos a cualquier individuo mayor de trece años qué es un banco, seguro que alguna definición surge y que ésta se aproxima a la real con matices positivos o negativos según la experiencia del sujeto con este tipo de entidades. Podemos decir que un banco es una empresa que se encarga de captar recursos monetarios en forma de depósito, de suministrar servicios financieros y prestar dinero –seguro que alguna criatura pensará ahoramismo lo mismo que yo, que también se encargan de especular con los recursos monetarios para de este modo hacerse ricos a nuestra costa y sin escrúpulos, incluso llevándonos sin pudor a la actual crisis económica cogiditos de la mano, pero actualmente estas connotaciones bien extendidas en la sociedad que habitamos no se recogen de manera oficial en las definiciones, que como tales deben ser asépticas y sin tinte positivo o negativo alguno.
Ahora vamos a las siguientes preguntas, que para ser sincera me planteé yo misma el sábado pasado cuando una gran amiga me propuso ir a conocer un mercadillo en que se pagaba con una moneda virtual: ¿qué es un banco de tiempo? ¿En qué se basa? ¿Cómo funciona este sistema conocido también como intercambio social?
Un banco de tiempo es un sistema de intercambio de servicios y/o bienes de consumo por tiempo. Se cambian servicios por servicios o favores por favores. El sistema presenta importantes ventajas respecto a el sistema económico actualmente vigente:

  • Permite fomentar las relaciones sociales y la igualdad entre diferentes estratos económicos.
  • El uso de este tipo de sistema no convencional permite solucionar problemas de la economía de mercado actual: es impensable en estos días semejante cambio de paradigma, pero la creación de este mercado alternativo o sistema económico complementario puere mejorar las condiciones de vida en una comunidad, su calidad humana, etc.
  • Dados los recortes en bienestar social que cada día nos van limitando el acceso a determinados servicios, ésta es una fórmula de cubrir las necesidades no atendidas por los servicios sociales y que no pueden ser alcanzadas mediante el uso del dinero convencional por carecer los individuos de una cantidad suficiente del mismo.

En los intercambios sociales se utiliza una unidad mmonetaria basada en el tiempo y que en cada comunidad recibe un nombre –la pita, en almería, consiste en seis minutos de tiempo, de modo que una hora de trabajo equivale a diez pitas. El funcionamiento del sistema es sencillo:

  • El ciudadano se inscribe en uno de los muchos bancos de tiempo (sistemas de intercambio social, crédito social…) actualmente existentes a través de internet o en algún punto informativo que estas estructuras creen ocasional o periódicamente. Al inscribirse cada individuo debe ofrecer aquello que está dispuesto a aportar y darle un valor basado en el tiempo, facilitando algún medio de contacto para permitir la relación con los demás integrantes de la comunidad.
  • Con el usuario y la clave proporcionados por el sistema, cada persona puede consultar las ofertas expuestas por los demás y solicitar alguno de estos servicios.
  • El demandante y el prestador del servicio o proveedor de productos entran en contacto y se ponen de acuerdo en cómo y cuándo llevar a cabo el intercambio.
  • Una vez éste se ha producido, ambas partes hacen constar en el sistema informático que la operación se ha llevado a cabo con éxito. Desde este momento quien presta el servicio cuenta con unidades de tiempo para “gastar” dentro del sistema solicitando algún servicio que no tiene por qué estar relacionado con aquél a quien prestó sus servicios y el receptor está “en deuda con el sistema”, salvo que haya acumulado tiempo por haber prestado a su vez servicios a la comunidad.

Vamos a poner algunos ejemplos prácticos de qué podemos ofrecer y qué podemos recibir en una comunidad de intercambio o en un banco de tiempo para ilustrar tanta palabrería:

  • Yo soy fisioterapeuta y decido ofrecer tratamientos de una hora aproximada de duración. Teniendo en cuenta que cada seis minutos en el sistema de intercambios en Almería equivale a una pita, una hora de trabajo –ya sea de un fisioterapeuta, un fontanero o un profesor- equivale a diez pitas. De este modo, si alguien solicita mi servicio yo paso a tener diez pitas que puedo invertir en la hora de trabajo de otro profesional cualquiera –un electricista, un fontanero, un albañil, una niñera, un cuidador, alguien para que me ayude con algo que yo no pueda hacer, un conductor,etc. Evidentemente debo ganarme la vida y no puedo atender sólo a pacientes del banco de tiempo por razones obvias (la hipoteca no la puedo pagar en términos de tiempo), pero me es posible atender a una proporción razonable de personas integradas en estas comunidades y beneficiarme de los intercambios -¿cuánto oscobró la última vez el técnico del electrodoméstico averiado, el fontanero, el albañil que os puso unos azulejos o un montador de cocinas?
  • Imaginemos ahora que yo no tengo tiempo para preparar una cena y tengo un compromiso familiar o una cena romántica. Podría hacer dos cosas: pedir la cena a un restaurante y/o cattering o solicitar en el banco de tiempo a alguien que sepa cocinar y que haya ofrecido el servicio para que me ayude o para que directamente lo haga en mi propia cocina con los ingredientes que yo haya comprado.
  • Estoy estudiando inglés y necesitaría a alguien que tuviese conocimientos más avanzados –ya sea por ser nativo o por tener formación en el tema que le acredite para enseñar- que me eche una mano con la peliaguda conversación. Puedo recurrir al banco temporal y solicitar los servicios de una persona que se haya ofrecido para ello.
  • Soy una experta –o al menos disfruto mucho- decorando con fondán o preparando cupkakes, mufings, etc. Ofrezco en el banco de tiempo dos opciones: cocinar en tu casa semejantes delicias para poder preparar una fiesta memorable o enseñar a quien lo pida en una serie de sesiones los secretos que conozco en repostería.

¿A que la idea es interesante y abre un sinfín de posibilidades? No sólo tiene las ventajas anteriormente referidas, sino que además permite que una persona pueda realizarse desarrollando de manera prácticamente profesional actividades de su interés y que de otro modo no podríallevar a cabo, aumentando la autoestima de los prestadores de servicios y de los receptores que no sienten que se les esté ofreciendo caridad, ya que pueden llevar a cabo intercambios justos –imaginemos un desempleado que tiene un hijo que necesita fisioterapia y no puede costeársela pero que es capaz de aportar a la comunidad sus habilidades en mil terrenos.
Cada banco de tiempo suele estar asociado a una comunidad pequeña –una provincia, una ciudad, un grupo social (jubilados, asociación de padres, etc.), si bien es cierto que todos estos bancos se suelen reunir en unidades mayores y que permiten disfrutar de este intercambio social en una escala mayor. Es evidente que para que este sistema funcione es necesario que quienes entran a formar parte de la comunidad lo hagan de buena fe y con el firme propósito de llevar a cabo los servicios que ofrecen. Por ello, este sistema se basa en la confianza y la buena fe de los individuos que lo integran y en el propósito de crear comunidades más fuertes y con una red de apollos amplia de la cuál carecemos en la actualidad por la globalización de la economía, la tendencia al aislamiento y la necesidad de disponer de recursos monetarios en caso de querer acceder a determinados servicios y/o bienes que de otro modo quedarían completamente fuera de nuestro alcance. Es un sistema económico complementario –no puede sustituir al actual pero palía siempre que se aplica los desequilibrios originados por el sistema económico vigente.
Por último, termino esta entrada que ha resultado ser demasiado extensa –al menos eso parece- con algunos enlaces a webs que podrían resultar de interés para quienes hayáis llegado al final de mi exposición:

¡Espero que saquéis provecho a esta idea o que al menos le deis vueltas a la cabeza!