NO TENGO NADA, SÓLO UN LATIGAZO CERVICAL

El esguince cervical –también llamado latigazo cervical- es una de las lesiones más frecuentes, subestimadas y mal tratadas en la mayoría de los casos. En este post me propongo explicar qué es, consecuencias, formas de tratamiento y modo en que debemos actuar frente a la posibilidad de presentar un esguince cervical.

ESGUINCE CERVICAL: QUÉ ES, SÍNTOMAS, CLASIFICACIÓN Y MÉTODOS DIAGNÓSTICOS.

Llamamos esguince cervical o síndrome del latigazo cervical a la lesión o conjunto de lesiones que se producen en la región cervical por un mecanismo de extensión y flexión forzada del cuello, oscilación de la cabeza y movimientos de torsión (giros o inclinaciones generalmente bruscas) asociados. Estas lesiones tienen como causa principal accidentes de tráfico, ya sea por el impacto de dos vehículos en movimiento, un solo vehículo que impacta contra otras estructuras o por el alcance posterior de un vehículo en movimiento sobre un vehículo detenido, pero este tipo de lesiones puede darse en juegos bruscos, deportes, al ser arrastrados por las olas en el mar, al lanzarnos de cabeza a una piscina, por un empujón fuerte –especialmente si chocan las cabezas-, por una caída desde altura, etc.
El diagnóstico de esguince cervical suele hacerse en base a una exploración física del paciente, ya que las pruebas de imagen –radiografía, resonancia, electromiografía, etc.,- no suelen aportar datos respecto a estas lesiones , si bien permiten descartar otras de mayor gravedad o identificar algunos componentes de lo que denominamos esguince cervical –por algo al esguince cervical se le ha denominado también síndrome del latigazo cervical, lo cuál implica que presenta varios tipos de lesión y síntomas asociados. Los síntomas más habituales en quienes han sufrido un esguince o latigazo cervical son:

  • Dolor de cuello y cabeza: no se suele irradiar y en ocasiones su aparición no se produce hasta transcurridas las 36-72 horas desde el accidente/incidente que ha provocado las lesiones. Puede aumentar con el transcurso de los días y afectar a hombros, región entre ambas escápulas e incluso a la columna lumbar, dado que las diferentes regiones de la columna vertebral actúan como eslavones de una cadena que se ve obligada a desarrollar adaptaciones para intentar el manteninimiento de la funcionalidad con el mínimo dolor.
  • Reducción de la movilidad cervical: suele ir asociada al dolor y la aparición de importantes contracturas.
  • Contractura muscular: los músculos se sometieron a una contracción intensa inicialmente al intentar evitar una lesión mayor durante el proceso de hiperextensión-hiperflexión, quedando importantes grupos de fibra en diferentes regiones musculares del cuello acortados –no logran relajarse.
  • Vértigo y náuseas: pueden ser producidos por la alteración de la propiocepción (posibilidad de calcular la posición del cuerpo en cualquier momento mediante receptores específicos), por la reducción del espacio en agujeros de conjunción, por la compresión a la que se ven sometidas estructuras tales como haces nerviosos, arterias y venas al estar el sistema muscular del cuello contracturado, por alteraciones en las fascias, etc.

Podemos clasificar los esguinces cervicales en los siguientes tipos:

  • Grado I: dolor y contractura leve con posible limitación de la movilidad: los síntomas uran días o incluso puede resultar asintomático en personas con un elevado umbral del dolor (aquéllas que sólo reaccionan ante intensos estímulos dolorosos).
  • Grado II: dolor y contractura moderada acompañadas generalmente de reducción de la movilidad. En la radiografía puede apreciarse una rectificación de la columna cervical –se borra la curvatura fisiológica de la región cervicad (lordosis). Esta situación puede corregirse mediante tratamiento, ya que resulta de la contracción mantenida de los grupos musculares del cuello, de manera que un tratamiento a tiempo puede solventar la situación y la ausencia de tratamiento puede ocasionar daños permanentes en el paciente –la columna vertebral actúa como una cadena y del mismo modo sucede con los grupos musculares, de manera que alteraciones en una parte de la estructura (columna cervical) puede conllevar a la larga daños en todas las estructuras (alteración en hombros, columna lumbar, aumento de la cifosis dorsal fisiológica, etc). Todos los daños que hemos enuymerado anteriormente aparecerán con el tiempo y la búsqueda de posturas en que el dolor sea menor o que permitan la realización de actividades cotidianas, conllevando a su vez la aparición de dolor ocasional en el mejor de los casos, vértigos y malestar en otras ocasiones
  • Grado III: dolor intenso, contractura muscular severa, pérdida importante de la capacidad de movimiento de la región cervical. En la radiografía suele apreciarse una inversión de la lordosis cervical –la curva cambia de forma y adopta la opuesta a la fisiológica.
  • Grado IV: fracturas y luxaciones vertebrales con lesión neurológica (sucede en menos del 2% de los casos). Los grados III y IV son los menos habituales y requieren un abordaje desde la traumatología y la neurología desde los primeros momentos

Se considera que el esguince cervical no es una lesión grave, dado que no existe un riesgo vital importante en la mayor parte de los casos. Sin embargo, no tratar este tipo de lesiones puede suponer que las secuelas resultantes sean mayores o que se cronifiquen los síntomas descritos con anterioridad, disminuyendo la calidad de vida de los afectados –el paciente ve reducido su desempeño en el trabajo por la aparición periódica de molestias,en las mujeres el embarazo, parto y puerperio pueden ser más complicados por la reaparición de los síntomas y/o las alteraciones creadas para limitar las consecuencias de las lesiones mal tratadas, etc. Por todo ello se recomienda actuar del siguiente modo:

  • Tras sufrir cualquier tipo de impacto que pudiera generar esguince cervical deberemos acudir al servicio de urgencias o a nuestro médico de cabecera exponiendo la situación. De este modo quedará notificado el momento del accidente, sea del tipo que sea. Esto es particularmente importante en los casos en que el latigazo cervical se haya producido como consecuencia de un accidente de tráfico o de un accidente laboral, considerando accidente laboral tambiénel accidente de tráfico que se produce en el camino de ida o de vuelta del trabajo –accidentes “in itinere”.
  • En caso de que se prescriba collarín, éste deberá usarse –en la mayor parte de los casos- tan sólo 24-72 horas y no de manera contínua. El uso del collarín puede producir alteraciones en la propiocepción y atrofia de musculatura cervical en caso de hacer un uso prolongado del mismo, lo cuál ha hecho que ahora los traumatólogos y médicos de urgencias prescriban cada vez en menos casos el citado dispositivo.
  • En caso de que se nos prescriba tratamiento de fisioterapia deberemos informar al fisioterapeuta de todos los signos y síntomas que padezcamos en la actualidad o que hayamos padecido en los momentos posteriores al accidente –alteraciones en la visión, vértigo, dolor, malestar, aparición de dolor en zonas que antes no dolían como lumbares o dorsales, etc. De este modo el profesional podrá evaluar correctamente nuestra situación y plantear un tratamiento acorde con nuestras necesidades
  • Seguir las recomendaciones de los profesionales implicados en su tratamiento –traumatólogo, fisioterapeuta, neurólogo, etc. No intentaremos prolongar el tiempo de baja laboral si ésta fuese necesaria, pero tampoco acortaremos el tiempo de baja requerido por creer que podremos afrontar nuestros trabajos a pesar de no estar completamente bien –yo ya puedo trabajar porque sólo tengo unas molestias, esto no es nada y con un ibuprofeno se me pasará y lo puedo llevar, un relajante muscular y mañana estaré como nuevo/a… son frases muy comunes y que llevan a recaídas en la mayoría de los casos.
  • Si hemos sido diagnosticados de esguince cervical o síndrome del latigazo cervical deberemos informar a nuestros futuros fisioterapeutas –si los necesitáramos tiempo después- de las circunstancias en que se produjo esa lesión, la duración del período de recuperación, tratamiento y aparición o no de episodios de dolor, contracturas y otros síntomas ya descritos.
  • Consultar sin miedo con cualquiera de los profesionales implicados en el proceso de recuperación y rehabilitación tras el esguince cervical cualquier duda que nos surja –deportes convenientes, medidas de higiene postural –recomendaciones a la hora de dormir, sentarse realizar actividades cotidianas como cocinar, cuidar a menores, atención a personas con movilidad reducida en el hogar, etc.-, adaptaciones al puesto de trabajo, qué situaciones pueden incrementar el dolor, uso de frío/calor para mejorar los síntomas dolorosos, etc.

TRATAMIENTOS INDICADOS EN CASO DE ESGUINCE CERVICAL

En cuanto a los tratamientos empleados en el esguince o latigazo cervical, son muy variados y tienen objetivos muy claros:

  • Aliviar el dolor: suelen emplearse corrientes analgésicas como los tens y los interferenciales, termoterapia superficial –infrarojos y calor aplicado mediante bolsas de gel frío/calor, mantas eléctricas y otros dispositivos- y profunda –microondas generalmente. En ocasiones se prescriben antiinflamatorios en pomada para su aplicación en la zona dolorosa mediante masaje suave. Muchos profesionales –entre los cuales me encuentro- emplean además la acupuntura como medio de alivio del dolor y de reinstauración del equilibrio muscular. Los médicos de cabecera y traumatólogos suelen emplear relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos para el control del dolor y la aceleración de la relajación de las contracturas y pueden dejar la zona afectada en reposo casi absoluto mediante el empleo de un collarín blando o duro, si bien ya hemos visto que esta última medida cada vez es menos habitual por sus consecuencias negativas.
  • Reducir las contracturas presentes en el paciente: los medios anteriores ayudarán a esto dado que a mayor dolor mayor contracción muscular e instauración de contracturas, de manera que aliviando el dolor rompemos el ciclo descrito más arriba. Sin embargo, estas medidas aplicadas como tratamiento único no permitirán que se reinstaure el equilibrio en la región cervical y que desaparezcan o disminuyan las contracturas. Por todo ello, a las medidas anteriores se puede añadir el empleo de técnicas manuales como el masaje, la inducción miofascial, manipulaciones realizadas por osteópatas, estiramientos durante la sesión clínica y en el domicilio, ejercicios cervicales programados, instauración de hábitos saludables en cuanto a higiene postural, tracción cervical mecánica, aprendizaje de técnicas de relajación, etc. El empleo de ultrasonidos puede ser muy beneficioso también a la hora de aliviar el dolor y disminuir las contracturas musculares.
  • Reducir o eliminar los síntomas neurológicos asociados en ocasiones a los esguinces cervicales, tales como hormigueo ((parestesia) en manos, alteraciones en la visión o vértigos. Todos los tratamientos anteriores ayudarán a que estos síntomas queden bajo control, pudiéndose emplear también otros métodos como la magnetoterapia, uso de láser en puntos concretos etc. El traumatólogo y el neurólogo deberán actuar en los casos más graves y proponer aquellos tratamientos que estimen oportunos.

Ninguno de los tratamientos descritos ha sido probado individualmente para establecer su eficacia concreta, y tampoco existen estudios suficientes para decir que ésta o aquélla batería de técnicas es más adecuada en la mayor parte de los casos. Mi experiencia personal me dice que si sólo nos limitamos a la región cervical y no se atienden las cadenas musculares implicadas y/o los segmentos corporales que presentan mayor relación con la región cervical, el tratamiento es insuficiente por muchas medidas analgésicas que se empleen. Por otra parte, el empleo de técicas manuales adaptadas a cada fase de la lesión y de la recuperación del paciente, junto con información acerca de qué es un esguince cervical y las medidas a adoptar en casa y el trabajo para favorecer la recup’eración y evitar las recaídas es muy importante y no debería menospreciarse porque no haya sido comprobada de manera suficiente en estudios clínicos –al menos en mis pacientes da buen resultado y me consta que no soy la única fisioterapeuta que afirma esto.

CONCLUSIONES

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  1. Acudiremos al médico de cabecera, a la mútua o a urgencias según las circunstancias y en las 24-72 horas posteriores al accidente/incidente que nos haya producido la flexión-extensión torsión o lateralización rápida y brusca del cuello. El hecho de que no aparezcan alteraciones en resonancia magnética o en radiografía no implica necesariamente que no tengamos un esguince o latigazo cervical. El médico deberá realizar su diagnóstico en base a los resultados de estas pruebas junto con los datos obtenidos de la exploración clínica.
  2. Es necesario que confiemos en los profesionales que atienden nuestro caso y que les comuniquemos cualquier cuestión relacionada con el momento de la lesión y su evolución, pero también con la situación previa a la lesión. Seguiremos el tratamiento, recomendaciones y tiempos de rcuperación previstos por los profesionales. Deberemos preguntar nuestras dudas y exponer nuestras inquietudes libremente, y en caso de sentirnos mal atendidos, insatisfechos o si se genera desconfianza entre nosotros y el equipo que nos está tratando, recurriremos a la búsqueda de otro equipo profesional que atienda nuestro caso pero nunca deberemos abandonar el tratamiento de la lesión de manera definitiva.
  3. Si tiempo después de la finalización del tratamiento necesitamos la intervención de un fisioterapeuta para atender dolencias relacionadas con esta lesión o con otras que no nos parezca que tengan relación con el proceso, deberemos exponer al fisioterapeuta la existencia de un esguince cervical en nuestros antecedentes personales, exponiendo en caso necesario el tratamiento seguido y el tiempo necesario para la recuperación, así como la existencia o no de secuelas.

Como siempre, espero vuestras opiniones, dudas y propuestas a través de los comentarios bajo el post o a través del correo electrónico: E-mail de María Teresa Cobo Sánchez Fisioterapeuta
Espero que esta información os resulte útil y que aclare muchas dudas existentes acerca de esta dolencia tan común y a la vez tan poco conocida para quienes la padecen o padecen sus consecuencias posteriores.

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