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NO TENGO NADA, SÓLO UN LATIGAZO CERVICAL

El esguince cervical –también llamado latigazo cervical- es una de las lesiones más frecuentes, subestimadas y mal tratadas en la mayoría de los casos. En este post me propongo explicar qué es, consecuencias, formas de tratamiento y modo en que debemos actuar frente a la posibilidad de presentar un esguince cervical.

ESGUINCE CERVICAL: QUÉ ES, SÍNTOMAS, CLASIFICACIÓN Y MÉTODOS DIAGNÓSTICOS.

Llamamos esguince cervical o síndrome del latigazo cervical a la lesión o conjunto de lesiones que se producen en la región cervical por un mecanismo de extensión y flexión forzada del cuello, oscilación de la cabeza y movimientos de torsión (giros o inclinaciones generalmente bruscas) asociados. Estas lesiones tienen como causa principal accidentes de tráfico, ya sea por el impacto de dos vehículos en movimiento, un solo vehículo que impacta contra otras estructuras o por el alcance posterior de un vehículo en movimiento sobre un vehículo detenido, pero este tipo de lesiones puede darse en juegos bruscos, deportes, al ser arrastrados por las olas en el mar, al lanzarnos de cabeza a una piscina, por un empujón fuerte –especialmente si chocan las cabezas-, por una caída desde altura, etc.
El diagnóstico de esguince cervical suele hacerse en base a una exploración física del paciente, ya que las pruebas de imagen –radiografía, resonancia, electromiografía, etc.,- no suelen aportar datos respecto a estas lesiones , si bien permiten descartar otras de mayor gravedad o identificar algunos componentes de lo que denominamos esguince cervical –por algo al esguince cervical se le ha denominado también síndrome del latigazo cervical, lo cuál implica que presenta varios tipos de lesión y síntomas asociados. Los síntomas más habituales en quienes han sufrido un esguince o latigazo cervical son:

  • Dolor de cuello y cabeza: no se suele irradiar y en ocasiones su aparición no se produce hasta transcurridas las 36-72 horas desde el accidente/incidente que ha provocado las lesiones. Puede aumentar con el transcurso de los días y afectar a hombros, región entre ambas escápulas e incluso a la columna lumbar, dado que las diferentes regiones de la columna vertebral actúan como eslavones de una cadena que se ve obligada a desarrollar adaptaciones para intentar el manteninimiento de la funcionalidad con el mínimo dolor.
  • Reducción de la movilidad cervical: suele ir asociada al dolor y la aparición de importantes contracturas.
  • Contractura muscular: los músculos se sometieron a una contracción intensa inicialmente al intentar evitar una lesión mayor durante el proceso de hiperextensión-hiperflexión, quedando importantes grupos de fibra en diferentes regiones musculares del cuello acortados –no logran relajarse.
  • Vértigo y náuseas: pueden ser producidos por la alteración de la propiocepción (posibilidad de calcular la posición del cuerpo en cualquier momento mediante receptores específicos), por la reducción del espacio en agujeros de conjunción, por la compresión a la que se ven sometidas estructuras tales como haces nerviosos, arterias y venas al estar el sistema muscular del cuello contracturado, por alteraciones en las fascias, etc.

Podemos clasificar los esguinces cervicales en los siguientes tipos:

  • Grado I: dolor y contractura leve con posible limitación de la movilidad: los síntomas uran días o incluso puede resultar asintomático en personas con un elevado umbral del dolor (aquéllas que sólo reaccionan ante intensos estímulos dolorosos).
  • Grado II: dolor y contractura moderada acompañadas generalmente de reducción de la movilidad. En la radiografía puede apreciarse una rectificación de la columna cervical –se borra la curvatura fisiológica de la región cervicad (lordosis). Esta situación puede corregirse mediante tratamiento, ya que resulta de la contracción mantenida de los grupos musculares del cuello, de manera que un tratamiento a tiempo puede solventar la situación y la ausencia de tratamiento puede ocasionar daños permanentes en el paciente –la columna vertebral actúa como una cadena y del mismo modo sucede con los grupos musculares, de manera que alteraciones en una parte de la estructura (columna cervical) puede conllevar a la larga daños en todas las estructuras (alteración en hombros, columna lumbar, aumento de la cifosis dorsal fisiológica, etc). Todos los daños que hemos enuymerado anteriormente aparecerán con el tiempo y la búsqueda de posturas en que el dolor sea menor o que permitan la realización de actividades cotidianas, conllevando a su vez la aparición de dolor ocasional en el mejor de los casos, vértigos y malestar en otras ocasiones
  • Grado III: dolor intenso, contractura muscular severa, pérdida importante de la capacidad de movimiento de la región cervical. En la radiografía suele apreciarse una inversión de la lordosis cervical –la curva cambia de forma y adopta la opuesta a la fisiológica.
  • Grado IV: fracturas y luxaciones vertebrales con lesión neurológica (sucede en menos del 2% de los casos). Los grados III y IV son los menos habituales y requieren un abordaje desde la traumatología y la neurología desde los primeros momentos

Se considera que el esguince cervical no es una lesión grave, dado que no existe un riesgo vital importante en la mayor parte de los casos. Sin embargo, no tratar este tipo de lesiones puede suponer que las secuelas resultantes sean mayores o que se cronifiquen los síntomas descritos con anterioridad, disminuyendo la calidad de vida de los afectados –el paciente ve reducido su desempeño en el trabajo por la aparición periódica de molestias,en las mujeres el embarazo, parto y puerperio pueden ser más complicados por la reaparición de los síntomas y/o las alteraciones creadas para limitar las consecuencias de las lesiones mal tratadas, etc. Por todo ello se recomienda actuar del siguiente modo:

  • Tras sufrir cualquier tipo de impacto que pudiera generar esguince cervical deberemos acudir al servicio de urgencias o a nuestro médico de cabecera exponiendo la situación. De este modo quedará notificado el momento del accidente, sea del tipo que sea. Esto es particularmente importante en los casos en que el latigazo cervical se haya producido como consecuencia de un accidente de tráfico o de un accidente laboral, considerando accidente laboral tambiénel accidente de tráfico que se produce en el camino de ida o de vuelta del trabajo –accidentes “in itinere”.
  • En caso de que se prescriba collarín, éste deberá usarse –en la mayor parte de los casos- tan sólo 24-72 horas y no de manera contínua. El uso del collarín puede producir alteraciones en la propiocepción y atrofia de musculatura cervical en caso de hacer un uso prolongado del mismo, lo cuál ha hecho que ahora los traumatólogos y médicos de urgencias prescriban cada vez en menos casos el citado dispositivo.
  • En caso de que se nos prescriba tratamiento de fisioterapia deberemos informar al fisioterapeuta de todos los signos y síntomas que padezcamos en la actualidad o que hayamos padecido en los momentos posteriores al accidente –alteraciones en la visión, vértigo, dolor, malestar, aparición de dolor en zonas que antes no dolían como lumbares o dorsales, etc. De este modo el profesional podrá evaluar correctamente nuestra situación y plantear un tratamiento acorde con nuestras necesidades
  • Seguir las recomendaciones de los profesionales implicados en su tratamiento –traumatólogo, fisioterapeuta, neurólogo, etc. No intentaremos prolongar el tiempo de baja laboral si ésta fuese necesaria, pero tampoco acortaremos el tiempo de baja requerido por creer que podremos afrontar nuestros trabajos a pesar de no estar completamente bien –yo ya puedo trabajar porque sólo tengo unas molestias, esto no es nada y con un ibuprofeno se me pasará y lo puedo llevar, un relajante muscular y mañana estaré como nuevo/a… son frases muy comunes y que llevan a recaídas en la mayoría de los casos.
  • Si hemos sido diagnosticados de esguince cervical o síndrome del latigazo cervical deberemos informar a nuestros futuros fisioterapeutas –si los necesitáramos tiempo después- de las circunstancias en que se produjo esa lesión, la duración del período de recuperación, tratamiento y aparición o no de episodios de dolor, contracturas y otros síntomas ya descritos.
  • Consultar sin miedo con cualquiera de los profesionales implicados en el proceso de recuperación y rehabilitación tras el esguince cervical cualquier duda que nos surja –deportes convenientes, medidas de higiene postural –recomendaciones a la hora de dormir, sentarse realizar actividades cotidianas como cocinar, cuidar a menores, atención a personas con movilidad reducida en el hogar, etc.-, adaptaciones al puesto de trabajo, qué situaciones pueden incrementar el dolor, uso de frío/calor para mejorar los síntomas dolorosos, etc.

TRATAMIENTOS INDICADOS EN CASO DE ESGUINCE CERVICAL

En cuanto a los tratamientos empleados en el esguince o latigazo cervical, son muy variados y tienen objetivos muy claros:

  • Aliviar el dolor: suelen emplearse corrientes analgésicas como los tens y los interferenciales, termoterapia superficial –infrarojos y calor aplicado mediante bolsas de gel frío/calor, mantas eléctricas y otros dispositivos- y profunda –microondas generalmente. En ocasiones se prescriben antiinflamatorios en pomada para su aplicación en la zona dolorosa mediante masaje suave. Muchos profesionales –entre los cuales me encuentro- emplean además la acupuntura como medio de alivio del dolor y de reinstauración del equilibrio muscular. Los médicos de cabecera y traumatólogos suelen emplear relajantes musculares, antiinflamatorios y analgésicos para el control del dolor y la aceleración de la relajación de las contracturas y pueden dejar la zona afectada en reposo casi absoluto mediante el empleo de un collarín blando o duro, si bien ya hemos visto que esta última medida cada vez es menos habitual por sus consecuencias negativas.
  • Reducir las contracturas presentes en el paciente: los medios anteriores ayudarán a esto dado que a mayor dolor mayor contracción muscular e instauración de contracturas, de manera que aliviando el dolor rompemos el ciclo descrito más arriba. Sin embargo, estas medidas aplicadas como tratamiento único no permitirán que se reinstaure el equilibrio en la región cervical y que desaparezcan o disminuyan las contracturas. Por todo ello, a las medidas anteriores se puede añadir el empleo de técnicas manuales como el masaje, la inducción miofascial, manipulaciones realizadas por osteópatas, estiramientos durante la sesión clínica y en el domicilio, ejercicios cervicales programados, instauración de hábitos saludables en cuanto a higiene postural, tracción cervical mecánica, aprendizaje de técnicas de relajación, etc. El empleo de ultrasonidos puede ser muy beneficioso también a la hora de aliviar el dolor y disminuir las contracturas musculares.
  • Reducir o eliminar los síntomas neurológicos asociados en ocasiones a los esguinces cervicales, tales como hormigueo ((parestesia) en manos, alteraciones en la visión o vértigos. Todos los tratamientos anteriores ayudarán a que estos síntomas queden bajo control, pudiéndose emplear también otros métodos como la magnetoterapia, uso de láser en puntos concretos etc. El traumatólogo y el neurólogo deberán actuar en los casos más graves y proponer aquellos tratamientos que estimen oportunos.

Ninguno de los tratamientos descritos ha sido probado individualmente para establecer su eficacia concreta, y tampoco existen estudios suficientes para decir que ésta o aquélla batería de técnicas es más adecuada en la mayor parte de los casos. Mi experiencia personal me dice que si sólo nos limitamos a la región cervical y no se atienden las cadenas musculares implicadas y/o los segmentos corporales que presentan mayor relación con la región cervical, el tratamiento es insuficiente por muchas medidas analgésicas que se empleen. Por otra parte, el empleo de técicas manuales adaptadas a cada fase de la lesión y de la recuperación del paciente, junto con información acerca de qué es un esguince cervical y las medidas a adoptar en casa y el trabajo para favorecer la recup’eración y evitar las recaídas es muy importante y no debería menospreciarse porque no haya sido comprobada de manera suficiente en estudios clínicos –al menos en mis pacientes da buen resultado y me consta que no soy la única fisioterapeuta que afirma esto.

CONCLUSIONES

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  1. Acudiremos al médico de cabecera, a la mútua o a urgencias según las circunstancias y en las 24-72 horas posteriores al accidente/incidente que nos haya producido la flexión-extensión torsión o lateralización rápida y brusca del cuello. El hecho de que no aparezcan alteraciones en resonancia magnética o en radiografía no implica necesariamente que no tengamos un esguince o latigazo cervical. El médico deberá realizar su diagnóstico en base a los resultados de estas pruebas junto con los datos obtenidos de la exploración clínica.
  2. Es necesario que confiemos en los profesionales que atienden nuestro caso y que les comuniquemos cualquier cuestión relacionada con el momento de la lesión y su evolución, pero también con la situación previa a la lesión. Seguiremos el tratamiento, recomendaciones y tiempos de rcuperación previstos por los profesionales. Deberemos preguntar nuestras dudas y exponer nuestras inquietudes libremente, y en caso de sentirnos mal atendidos, insatisfechos o si se genera desconfianza entre nosotros y el equipo que nos está tratando, recurriremos a la búsqueda de otro equipo profesional que atienda nuestro caso pero nunca deberemos abandonar el tratamiento de la lesión de manera definitiva.
  3. Si tiempo después de la finalización del tratamiento necesitamos la intervención de un fisioterapeuta para atender dolencias relacionadas con esta lesión o con otras que no nos parezca que tengan relación con el proceso, deberemos exponer al fisioterapeuta la existencia de un esguince cervical en nuestros antecedentes personales, exponiendo en caso necesario el tratamiento seguido y el tiempo necesario para la recuperación, así como la existencia o no de secuelas.

Como siempre, espero vuestras opiniones, dudas y propuestas a través de los comentarios bajo el post o a través del correo electrónico: E-mail de María Teresa Cobo Sánchez Fisioterapeuta
Espero que esta información os resulte útil y que aclare muchas dudas existentes acerca de esta dolencia tan común y a la vez tan poco conocida para quienes la padecen o padecen sus consecuencias posteriores.

¿CÓMO DEBO SENTARME?

INTRODUCCIÓN

Todos creemos que al estar sentados el cuerpo descansa y la carga disminuyye y que sentarse no tienen ninguna ciencia –suponemos que sabemos sentarnos y no se nos ocurre preguntarnos si lo hacemos bien o mal salvo que aparezca alguna molestia y un profesional nos advierta que nuestro modo de sentarnos es incorrecto. Sin embargo ninguna de las dos creencias es completamente cierta. Muchas tareas dejaron de realizarse de pie para llevarlas a cabo en posición sedente (sentados) por permitir un mejor manejo de los elementos necesarios para la tarea con un menor coste energético –el ahorro energético puede suponer hasta un 20%. Sin embargo, estar sentados no es precisamente la mejor postura para nuestra columna, las piernas ayudan cuando estamos de pie a una buena distribución de las cargas a través de la columna vertebral, mientras que estando sentados toda la carga pasa a la columna sin otros puntos que reduzcan el impacto de la misma sobre todas sus estructuras, particularmente sobre el disco vertebral (sentarse con la espalda doblada puede aumentar hasta en un 40% la carga sobre los discos intervertebrales).
Por todo ello, voy a dar una serie de recomendaciones a la hora de sentarnos que pueden mejorar nuestra salud postural, evitando la aparición de nuevas molestias derivadas de una mala posición mantenida y aliviando las ya establecidas.

ELEGIR LA SILLA: ALTURA, RESPALDO, ASIENTO Y REPOSABRAZOS.

  • Altura de la silla: debe permitir el apoyo completo de los pies y que las rodillas queden a la misma altura que las caderas o ligeramente por encima de éstas,, nunca por debajo de las mismas. Para modificar la carga sobre la columna lumbar podemos cruzar ligeramente las piernas o utilizar un reposapiés que sea regulable en inclinación. El cruce de piernas puede no ser demasiado adecuado en algunas condiciones –patología de la cadera, alteraciones ya existentes en columna, etc.-, ya que en un cruce completo de pierna sobre muslo la cadera queda en una posición que permitiría su salida (luxación) con un traumatismo potente, problemas capsulares o del uso de uuna prótesis de cadera. En caso de duda consultar con médico o fisioterapeuta.
  • Respaldo: son sillas más adecuadas las que tienen una suave prominencia en el respaldo que deberemos hacer coincidir con el arco lumbar para que éste quede siempre apoyado. Lo ideal es que el respaldo sea regulable para que se adapte a cada individuo, en profundidad, altura e inclinación, pero todos sabemos que eso es mucho pedir para la mayoría de oficinas y puestos de trabajo sedentarios actualmente disponibles en nuestro territorio. Se recomienda por regla general que el respaldo llegue como mínimo justo por debajo de las escápulas –paletillas. Existen estudios que demuestran que la inclinación más adecuada del respaldo es la de 135º -desechemos esa idea de que hay que sentarse con la espalda a 90º-, si bien esto no es absoluto –anteriormente se describió como inclinación adecuada 115º o 105º.Deberemos evitar las inclinaciones de 90º o menores –a menos grados de inclinación del respaldo mayor inclinación de la espalda hacia delante.
  • Asiento: no debe ser demasiado blando o demasiado duro –sucede como con los colchones- y tiene que permitir el apoyo completo de los glúteos y de las dos terceras partes de los muslos, dejando libres los huecos popñlíteos (parte posterior de las rodillas.
  • Apoyabrazos: particularmente importantes cuando la silla se emplea para estudiar o para trabajar, dado que permiten relajar los brazos y disminuir presión en cuello y hombros.
  • El sofá: el sofá es maravilloso pero en pequeñas dosis, dado que nos hace adoptar con frecuencia posturas inadecuadas. Deberemos apoyar la espalda completamente en el respaldo y cubrir la zona lumbar si el arco quedara descubierto con algún pequeño cogín. Evitaremos torcer el cuello durante demasiado tiempo -¡cuántos dolores de cuello después de una siesta prolongada!- y procuraremos no emplearlo de manera habitual para dormir –la siesta es preferible dormila en la cama. Si bien a la hora de trabajar hemos recomendado que las rodillas queden alieadas con las caderas o ligeramente por encima, en el sofá debemos tener cuidado con esto último, ya que escoger un sofá demasiado bajo puede llevar a que las caderas queden emasiado bajas respecto a las rodillas, provocando así una incorrecta alineación de la columna –terminamos sentándonos sobre el sacro en lugar de sobre las nalgas y la alineación de la columna se pierde por completo, sin contar con que a las personas mayores y embarazadas en avanzado estado de gestación les puede suponer importantes problemas a la hora de levantarse.

¿CÓMO SENTARSE CORRECTAMENTE?

  • Colocarnos lo más próximos a la silla: esto es de Perogrullo, pero a veces vamos con demasiada prisa o demasiado cansados –esto último es más frecuente en personas de edad avanzada- y no tenemos en cuenta algo tan elemental, arrojándonos de golpe y sin medir distancias en la silla o el sofá.
  • Hacer coincidir los muslos con el asiento y flexionar rodillas y caderas hasta que los muslos contacten completamente con el asiento: no inclinar la espalda para conseguir estas acciones, ya que nos llevarían a una mala posición de la pelvis de partida y a una manera inadecuada de tratar la columna lumbar.
  • Hacer contactar espalda con respaldo y glúteos con la parte posterior del asiento, garantizando así una postura correcta con la pelvis adelantada. Para aumentar esta inclinación podemos utilizar una toalla enrollada y colocada de la manera adecuada bajo los isquiones.
  • Sentados en el suelo: si tenemos que permanecer algún tiempo en el suelo por alguna razón es conveniente sentarse correctamente. Podemos sentarnos con las piernas extendidas (postura muy frecuente en Pilates) o con muslos separados y rodillas flexionadas, colocando cada pie bajo el muslo opuesto (postura muy utilizada en meditación y con variantes diversas en yoga). En ambos casos, es necesario que el peso del apoyo se realice sobre los isquiones –coinciden con las nalgas o glúteos, pudiendo colocar un pequeño cogín bajo los mismos para anteriorizar la pelvis y mantener alineadas las curvas de la espalda (durante la preparación al parto se recurre en muchas ocasiones a este sistema para trabajar la postura en el suelo e incluso en la silla).

NORMAS DE HIGIENE POSTURAL ELEMENTALES.

EN LA OFICINA

  • Modificar con frecuencia la postura: deberemos estar atentos y procurar sentarnos sobre los isquiones (concide con las nalgas). Durante el tiempo en que estamos sentados podemos recurrir a cruzar las piernas –no la pierna sobre el muslo- para modificar las cargas. Los giros deberán realizarse con todo el cuerpo y cada 45 minutos nos levantaremos –siempre hay alguna excusa- para dar un ligero respiro a nuestra espalda. Otro modo de garantizar cambios de postura es la distribución de objetos en la mesa de trabajo. Los más utilizados deberemos dejarlos a una distancia no mayor de 75 centímetros de nosotros y los menos empleados se distribuirán a mayor distancia –de este modo no sólo nos obligamos a levantarnos sino que evitamos girar excesivamente la cabeza.
  • Trabajar con el ordenador:
    • La pantalla tiene que permitir su orientación e inclinación, situándose a unos 45 centímetros de distancia y frente a los ojos y a nuestra altura o ligeramente por debajo.
    • La iluminación recomendada es la natural, si bien esto no es siempre posible. Deberemos evitar en todo caso los reflejos en la pantalla y cada 55 minutos como máximo es conveniente apartar los ojos de la pantalla por unos 5 minutos para evitar la fatiga dela vista.
    • El teclado debe estar bajo para evitar levantar los hombros, y si esto no es posible deberemos poder apoyar los antebrazos en la mesa. El teclado sobre la mesa no debe superar los 25º de elevación. Las muñecas y antebrazos deben estar rectos y alineados con el teclado, mientras que el codo lo flexionaremos a 90º. Podemos utilizar un reposamanos de al menos 10 dentímetros para reducir la tensión estática. Si utilizamos prolongadamente el ratón es conveniente alternar la mano con que lo usamos para evitar lesiones y sobrecargas en manos, muñecas y antebrazos.

CONDUCIR EL COCHE

Al ir en coche deberemos adelantar el asiento para alcanzar los pedales sin tener que estirar las piernas, apoyando la espalda en el respaldo. Las rodillas deben estar al nivel de las caderas o por encima de ellas. Las normas establecidas para el respaldo de una silla en cuanto a la necesidad de un refuerzo lumbar y respeto de las curvas fisiológicas de la columna son aplicables en este caso. El reposacabezas debe regularse si esto es posible y el volante no debe hacer que elevemos los hombros en exceso –debe quedar próximo a nosotros. Para aquellas personas que tienen un trabajo relacionado con la conducción es conveniente que el vehículo tenga reposabrazos para eliminar tensión de hombros y cuello. En caso de que el vehículo no permita el apoyo completo de la columna lumbar podemos construir un pequeño apoyo enrollando una toalla según sea nuestro arco lumbar, colocándolo al sentarnos entre el asiento y la curvatura. Existen ademásaccesorios disponibles para esta región a nivel comercial, por lo que puedes recurrir a ellos si te sientes más seguro.

Para más información os recomiendo visitéis las siguientes webs de referencia:

Como siempre, os animo a que dejéis vuestras preguntas, comentarios y sugerencias en general tanto en el formulario destinado para ello bajo el post como a través de mi dirección de e-mail:

Correo de María Teresa Cobo Sánchez Fisioterapeuta

Espero os sea útil esta información y que os haga más llevaderas las horas en el trabajo o que disfrutéis más de los placeres de la casa.

ESCUELA DE LA ESPALDA: UNA ALTERNATIVA PARA PREVENIR Y NO TENER QUE LAMENTAR

Difícilmente encontraremos a un ser humano que a lo largo de su vida no haya tenido que decir a su médico que le duele la espalda. De hecho, aproximadamente el 90% de los humanos lo padeceremos en algún momento de nuestra existencia. Lo que comúnmente llamamos espalda es una estructura compleja que constituye la parte posterior del tronco e incluye la columna vertebral, los discos vertebrales, los ligamentos que unen las vértebras y la musculatura, relacionándose todo este conjunto de manera directa con las llamadas cintura escapular (nuestros hombros) y la pelviana, sin olvidar esa cabeza que sostiene arduamente el cuello o nuestros miembros inferiores, en los que se anclan músculos importantes para la dinámica de la columna vertebral y la pelvis. Dada la complejidad de la estructura de la que estamos hablando podemos suponer muchos mecanismos que provoquen lesiones de menor o mayor envergadura y que conduzcan al dolor de intensidad variable –puede ser desde una ligera molestia a un dolor que impida la vida cotidiana de quien lo padece- e influye en la esfera social, laboral y familiar de quien lo sufre . Por todo esto es necesario luchar contra el dolor de espalda de manera continuada, utilizando todas las fórmulas a nuestro alcance para evitarlo en la medida de lo posible y aliviarlo o eliminarlo cuando aparezca.
El gran problema estriva en que la actitud que tenemos ante esta cuestión es buscar soluciones una vez ha aparecido el dolor de espalda en lugar de desarrollar mecanismos que nos ayuden a su prevención –evitar que aparezca o minimizar los episodios-, de manera que acudimos al médico para que nos prescriba fármacos que nos hagan sentir mejor o vamos al fisioterapeuta enalgunos casos para que nos dén respuesta a las preguntas lógicas ¿qué está provocando el dolor? ¿Cómo lograr que desaparezca? ¿Cuánto tardará en desaparecer? ¿Qué deporte puedo practicar que beneficie a la espalda? En muchas empresas se incluye el dolor de espalda y las lesiones derivadas de incorrectos ábitos de trabajo dentro de una escueta formación en prevención de riesgos laborales que aun siendo obligatoria es claramente insuficiente (en la mayor parte de los casos el técnico suelta un rollo, pone unas diapositivas de Power Point, da unos manualitos que incluyen cuestiones tan variopintas como el uso de extintores, los riesgos al manejar productos químicos, etc., junto con las mínimas nociones de higiene postural y pasa un cuestionario para ver si nos hemos enterado de algo antes de marcharse); y todo esto a pesar de que se sabe que existe ungran número de bajas laborales provocadas por dolor de espalda en cualquiera de sus regiones, con el coste social y económico que esto supone para las empresas, el Estado y hasta para el propio trabajador, que semejante fórmula de enseñanza de nociones de prevención de riesgos es poco eficaz, dado que el trabajador recibe los oconocimientos a presión y de manera muy teórica –por mucho que las imágenes queden gravadas más gravada queda la experiencia en la mente y el cuerpo- y sin que nadie se plantee que hay muchos trabajadores que aún no reciben esta formación o que hay sectores de la población a los que la información termina por no llegar. ¿Qué alternativas podríamos poner en marcha para resolver todos los problemas que hemos planteado¿ Una propuesta que inicialmente llegó de Suecia y que se ha demostrado válida y exitosa se denomina “escuela de espalda”, de la cuál comenzaremos a hablar a continuación.

Se denomina escuela de la espalda a un programa de educación sanitaria destinado a la población general y preferentemente a pacientes con dolencias de la espalda o colectivos predispuestos a padecerlas –trabajos industriales, trabajadores de la sanidad, etc. Este programa incluye información acerca de cómo es la espalda, su dinámica, los mecanismos que la lesionan y los que favorecen su cuidado, cómo manejar el dolor y la realización de ejercicios que favorezcan el correcto funcionamiento de la espalda mediante la flexibilización de las estructuras, potenciación de lamusculatura abdominal, etc. Las dolencias de la columna vertebral son las más frecuentes en los países industrializados (80% de la población) y las que más gasto público generan por conceptos asistenciales y laborales (2% PIB). En la industria, son las principales causantes de baja laboral. Las primeras escuelas de la espalda surgen en los países escandinavos, donde los investigadores diseñaron estos programas para que los trabajadores de la industria realizaran sus esfuerzos sin lesionarse; quizá la más conocida fue la desarrollada en la fábrica sueca de la marca “Volvo”, siendo la experiencia un éxito y extendiéndose desde entonces esta práctica por todo el mundo –a España llegó en 1996.
En nuestro país son pocas las empresas que cuenten con este tipo de programas de prevención, si bien es posible encontrar establecimientos (gimnasios, pabellones deportivos, centros sociales o piscinas cubiertas) en los que se ofrecen sesiones de ejercicio denominadas genéricamente “escuela de la espalda”. Este tipo de programas deberían ser llevados a cabo por un fisioterapeuta preferentemente y en el fondo tienen un coste mínimo a cambio de importantes beneficios –reducción de períodos de baja laboral, menor índice de lesiones en el trabajo, reducción del absentismo laboral, etc.
En resumen, la escuela de la espalda es un programa de educación sanitaria que incluye la adquisidción de conocimientos básicos acerca de la espalda, los mecanismos que pueden lesionarla y los que pueden favorecerla, al tiempo que se realizan ejercicios que permiten flexibilizar, coordinar y potenciar todas aquellas estructuras que la constituyen. Su objetivo es la prevención del dolor de espalda y la formación del paciente para que pueda evitar las lesiones y el dolor. Debe ser planificado y llevado a cabo por un fisioterapeuta y su implantación no tiene costes elevados.
Es evidente que desde mi blog me será imposible realizar la parte práctica de la citada escuela, pero sí puedo hacer llegar a vosotros, mis actuales lectores y a los futuros, información que puede ser de utilidad para mejorar vuestra vida diaria –qué es la espalda, sus estructuras, su funcionamiento básico, las lesiones más frecuentes, cómo dormir,cómo sentarse, cómo manipular
Las cargas, cómo atender a los niños, cómo realizar las tareas domésticas, cómo conducir, cómo escoger un buen colchón…
Como siempre, espero vuestras preguntas, comentarios y sugerencias a través de los comentarios situados o en el e-mail
e-mail de María Teresa Cobo Sánchez Fisioterapeuta
Por último, os dejo un par de webs para que visitéis y obtengáis más información acerca de la escuela de la espalda que espero que os sean útiles: