Archivos mensuales: julio 2014

PIERNAS CANSADAS. ¿QUÉ HACER PARA ALIVIAR LAS MOLESTIAS?

La sensación de piernas cansadas consiste en que la persona afectada siente que sus piernas pesan en exceso, que le cuesta moverse a pesar de no tener ningún problema muscular o neurológico y en muchas ocasiones aparece dolor, además de observarse en la mayor parte de los casos hinchazón de tobillos, zonas más enrojecidas y calientes que de costumbre, etc. Se produce por una alteración en la circulación de los miembros inferiores que impide la correcta subida de la sangre desde éstos hacia el corazón a través de las venas. Este ascenso se ve facilitado por dos mecanismos fundamentalmente:

  • La musculatura de las piernas al realizar ejercicios como caminar, subir escaleras, etc., impulsa la sangre gracias a que comprime las venas rítmicamente durante las contracciones y relajaciones necesarias para realizar estos movimientos.
  • En las venas de miembros inferiores existen válvulas que realizan un efecto similar al de los músculos, de manera que su apertura y cierre sincronizado permite la subida de la sangre a través del sistema venoso hasta el corazón.

Cuando las válvulas fallan, la persona afectada lleva una vida demasiado sedentaria o se unen ambos factores, la sangre se estanca cada vez en mayor medida en las piernas, produciendo dilataciones de tamaño variable en las mismas (varices). Las varices tienen las paredes más débiles que las venas sanas y su rotura es relativamente fácil; al mismo tiempo, en las varices no suele funcionar bien el sistema de válvulas. Si a lo que hemos expuesto le añadimos el calor, que tiende a hacer que las venas se dilaten un poco más, ya tenemos una combinación explosiva.
¿Qué podemos hacer para minimizar la sensación de piernas cansadas?

  • Procurad utilizar calzado cómodo que no estrangule el pie o el tobillo para la realización de la mayor parte de vuestras actividades, particularmente si tienes que permanecer largo tiempo de pie. El calzado deberá tener una altura aproximada de 2-3 centímetros para que no se produzcan alteraciones en la espalda –ya analizaremos en otra entrada los zapatos.
  • Si vuestro trabajo os obliga a permanecer largo tiempo de pie o ya presentáis varices sería recomendable que utilizárais medias de descanso. Las hay de varios modelos y de compresión variable, así que podéis emplear las que mejor soportéis o las que recomiende vuestro médico.
  • Utilizad prendas sueltas que no compriman en exceso las ingles, tobillos o corvas, de manera que no pongamos obstáculos a la circulación de la sangre. En verano son preferibles telas de fibras naturales como el lino, algodón, bambulas, crebs, etc.<, dado que permiten una mejor transpiración y el cuerpo no se sobrecalienta –no habrá elementos que provoquen una mayor dilatación./li>
  • Si debéis permanecer demasiado tiempo en una misma postura buscad la manera de cambiar al menos una vez cada 60 minutos la misma –levantarse a dar un breve paseo de 10 minutos o sentarse cinco minutos antes de continuar de pie.
  • Cuando termine la ducha poned el agua completamente fría y daros varias pasadas en cada pierna, procurando que el chorro vaya de abajo a arriba y desde los tobillos a las corvas. Esto activará la circulación de la sangre y os hará sentir alivio y confort.
  • Si teneis paciencia suficiente o lo necesitáis mucho podeis recurrir a los baños de contraste. Para ello pondréis en un barreño agua fresca y le añadiréis cubitos de hielo (la idea es que baje a unos 15 grados dentígrados); junto a éste colocaréis otro barreño con agua caliente (aproximadamente a unos 40-42 grados centígrados, que es la temperatura en que nos damos normalmente los baños calientes relajantes y agradables). Sumergid primero los pies 10 segundos en agua caliente para pasar rápidamente después a otros 10 segundos en agua fría; repetid la operación tantas veces como queráis o hasta que las temperaturas de los barreños no permitan seguir con el tratamiento, pero terminad siempre con agua caliente. Al finalizar secad cuidadosamente los pies y tobillos.
  • Tanto si habéis empleado el baño de contraste como si utilizásteis la ducha de agua fría, podéis aplicaros un masaje suave desde los tobillos a las ingles con cremas que dén una sensación de frescor –suelen contener menta y alcanfor en proporciones variables. Si queréis intensificar más aún el efecto podéis mantener la crema en el frigorífico hasta su uso. Si la menta no os gusta o por alguna razón no os sienta bien podéis recurrir a aceites de plantas activadoras de la circulación y antiinflamatorias como el romero, el árnica, espino blanco, etc.
  • La práctica de ejercicio físico permite que evitemos o limitemos la mala circulación, dado que las contracciones musculares rítmicas harán que la sangre ascienda con mayor facilidad por el sistema venoso. Si las playas cercanas son adecuadas –no demasiado irregulares) podemos pasear por la orilla dejando que las olas toquen pies y tobillos, de manera que recibirás un confortable masaje –será aún mayor si caminas con los pies descalzos.
  • El ejercicio físico se realizará a primera o a última hora de la tarde, evitando así golpes de calor. Por otra parte, no olvidéis que por beber menos no os hincharéis menos, así que dadle a vuestros cuerpos una buena dosis de líquidos –más aún en verano.
  • Buscad un rato para descansar con los pies en alto, ya sea utilizando un reposapiés o durmiendo una siesta de 20-30 minutos en la cama o el sofá. No coloqueis las piernas sobre una mesa y apoyeis la espalda en el sofá, ya que tenderéis a deslizaros y extender la columna lumbar y esto puede provocar dolor y malestar.

Como en cada entrada, os ruego hagáis con toda libertad cuantas preguntas creáis necesarias y os responderé encantada, ya sea a través del formulario de comentarios del blog o escribiendo a mi e-mail: María Teresa Cobo Sánchez
Espero que estos breves consejos os resulten útiles y no olvidéis que podéis recurrir a fisioterapeutas, enfermeros y médicos para exponer vuestros casos concretos y solicitar un consejo más adecuado a vuestras circunstancias.